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¿Cuántas vacunas hay que ponerle a un gato?
09 Feb

¿Cuántas vacunas hay que ponerle a un gato?

Los gatos necesitan ciertas vacunas imprescindibles para poder estar en casa. ▷ Mira cuales son para que ambos esteís tranquilos.

Índice

Por si no lo sabías, tu gato necesita recibir vacunas en fechas determinadas durante su primer año de vida y después anualmente en su etapa adulta. Normalmente se hace mayor énfasis en esto respecto a los perros, pero los felinos también necesitan inmunización para protegerse de diferentes enfermedades que son potencialmente mortales.

Si tienes un gato o piensas tener uno, aquí te decimos todo lo que debes saber respecto a las vacunas, qué son, para qué sirven y cuándo debes llevarlo al veterinario para que se las ponga.

¿Qué son las vacunas para gatos?

Las vacunas no son un antibiótico, ni tampoco son un antiviral, ni mucho menos una medicina. Son preparaciones biológicas cuyo propósito es provocar una respuesta inmunitaria frente a determinados agentes patógenos. 

Lo que hacen es engañar de cierto modo al organismo, haciéndole creer que está siendo invadido por un agente dañino y lo obligan a producir los anticuerpos necesarios para combatirlo.

El microorganismo que se inocula en el cuerpo normalmente está muerto, inactivo o debilitado, por lo tanto, no representa ningún peligro para el gato, pero es lo suficientemente potente como para que su sistema inmunitario reaccione y genere los anticuerpos que necesita para reconocer y eliminar al invasor en caso de infección real.

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Actualmente hay vacunas simples y vacunas combinadas, como la trivalente, y algunas tienen duración de varios años, mientras otras deben reforzarse anualmente.

¿Por qué debes vacunar a tu gato?

La vacunación felina es algo que no debe ser ignorado ni pasado por alto. De hecho, se considera irresponsable tener una mascota y no aplicar las vacunas necesarias para su protección contra diferentes enfermedades que incluso pueden ser transmitidas a los humanos como la rabia.

Hacer esto por tu gato es demostrarle tu amor y que realmente te importa tenerlo en casa, ya que si tu minino contrae alguna de las enfermedades para las cuales existen vacunas y no cuenta con protección inmunitaria, puede morir o sufrir secuelas severas que le afecten por el resto de su vida o se la haga más corta.

Siempre será más barato vacunar a un gato que pagar todo el tratamiento que se necesita para que se recupere de una enfermedad o para cubrir sus secuelas.

Agentes patógenos y enfermedades que ponen en riesgo la vida de tu gato

Hay algunos virus y bacterias que ponen en serio peligro la salud y la vida de tu mascota. Entre las principales se encuentran:

Calicivirus felino

Se trata de un virus muy difícil de erradicar porque es muy resistente. Se encuentra en el ambiente y después de una infección, el felino puede tardar varias semanas, incluso meses, en recuperarse por completo.

Produce úlceras en la boca, gingivitis o inflamación en las encías y mucha secreción nasal. Esto trae consecuencias graves para los gatos, sobre todo cuando son cachorros. 

Principalmente afecta su sentido del olfato, por lo que se altera su capacidad para comer.

Se transmite por contacto de un gato a otro. Tú también puedes contagiar a tu minino si tocas a un gato infectado y luego acaricias a tu mascota sin haberte lavado tus manos adecuadamente.

Rinotraqueitis felina

Este no es un virus, sino una enfermedad muy común en los mininos. Se trata de una afección respiratoria altamente contagiosa con una tasa de letalidad muy alta y muchas veces deja secuelas de por vida en el animal.

Es provocada por el herpesvirus felino o el calicivirus felino y se contagia igual que la gripe, es decir, a través de las gotas que el gato esparce cuando estornuda, por las lágrimas y de la mucosidad nasal. Si cualquiera de estos fluidos cae en la ropa de una persona o una superficie donde un gato sano tenga contacto, este se infectará inevitablemente.

La mayoría de los que sobreviven a la enfermedad se convierten en portadores asintomáticos, es decir, transmitirán la enfermedad aunque no muestren síntomas. Por lo tanto, son peligrosos para otros gatos.

Herpesvirus felino

Al igual que el calicivirus, el herpesvirus es responsable de la mayoría de las gripes de los gatos y principal causante de la rinotraqueitis felina. Además de eso, también produce diversas enfermedades en los ojos que pueden tener como consecuencia la ceguera del animal, incluso la pérdida de un ojo.

El problema de este virus es que es altamente mutable. Muchos animales pueden ser portadores asintomáticos durante años, manifestándose la enfermedad únicamente cuando el gato es sometido a grandes niveles de estrés.

Por otro lado, si una gata es portadora del virus lo más probable es que lo transmita a sus crías.

Panleucopenia

También conocido como enteritis infecciosa felina. Esta es una enfermedad ocasionada por un parvovirus distinto al que ataca a los perros. Además de ser altamente contagiosa, también puede ser mortal, en especial porque los cachorros son los que tienen más probabilidades de contraerla.

El parvovirus es resistente al entorno. Puede vivir hasta un año en el medio ambiente y se contagia por la ingesta de alimentos contaminados o por el contacto con cualquier objeto contaminado el virus. 

El virus entra por la boca y ocasiona vómitos, diarrea y fiebre, al punto tal de que el animal sufre deshidratación violenta y anemia que le conducirán a la muerte si no es tratado de inmediato. Una gata infectada puede transferir el virus a los gatitos y estos nacerán con daños graves en el sistema nervioso central.

Leucemia felina

Es causada por un retrovirus y se transmite a través del contacto entre gatos, ya sea por la saliva, el apareamiento, las mordeduras durante las peleas, la caja de arena y de madre a hijo durante la gestación o la lactancia.

Este este virus ataca principalmente las células sanguíneas causando inmunosupresión en el felino. Como consecuencia, será propenso a padecer cualquier tipo de infección, tardará más en recuperarse de enfermedades comunes, tiende a sufrir de infecciones recurrentes en la piel y vías respiratorias, tendrá trastornos gastrointestinales, deficiencia en el pelaje y anemia.

También causa cáncer de médula ósea y en diferentes órganos como ganglios, riñones, intestinos,  hígado, ojos o nariz.

Lamentablemente, esta enfermedad no tiene cura sino tratamiento sintomático para mejorar la calidad de vida del gato hasta que finalmente muere.

Esquema de vacunación para gatos

Desde que nacen, y durante las primeras 7 semanas de vida, la lactancia es más que suficiente para mantener el sistema inmunitario de los gatitos en marcha.

A partir de la séptima semana, el efecto protector de la leche materna se reduce considerablemente. Eso significa que ha llegado el momento de empezar a aplicar las primeras vacunas. Mientras esto no ocurra, el animalito no debe salir ni tener contacto con otros animales.

Antes de vacunarlo debes desparasitarlo. Es importante hacer también una prueba para descartar la leucemia felina o si existe alguna inmunodeficiencia.

Este serían las los momentos indicados para poner las vacunas:

  • 8 semanas: trivalente contra el calicivirus, rinotraqueitis y panleucopenia.
  • 10 semanas: leucemia
  • 12 semanas: segunda dosis de la trivalente.
  • 14 semanas: segunda dosis de leucemia
  • 16 semanas: vacuna contra la rabia

De todas estas, la más importante es la trivalente. Las otras dos dependen de la recomendación del veterinario y de la legislación de la zona donde vivas o que piensas visitar.

Después, debes vacunar al gato una vez al año para mantener activo el efecto de la vacuna.

Es obligatoria la aplicación de la trivalente y la de leucemia si el gato sale a la calle y la antirrábica dependerá de la ley local.

Si has adoptado un gato adulto y no sabes si está vacunado, en este punto de su vida su sistema inmunitario está perfectamente desarrollado, así que no necesita todas las dosis de las primeras semanas. Con una dosis anual será más que suficiente.

No obstante, debes hacer un test de inmunodeficiencia felina y uno de leucemia para confirmar que el gato está sano. En el caso de la leucemia, nunca se debe vacunar si ya el felino es portador de la enfermedad.

Preguntas frecuentes de la vacunación felina

Hay muchas preguntas que rondan en la cabeza de los propietarios de gatitos y posiblemente algunas de ellas te las estás haciendo en este momento. Estas son las preguntas más comunes a la hora de vacunar al minino:

Si mi gato no sale jamás al exterior, ¿debo igualmente vacunarlo?

Sí. Aunque el animalito no tenga contacto con otros animales infectados o con ambientes en los que podría contagiarse, tú puedes llevar a casa el virus o la bacteria adherida a tu ropa o a tus zapatos y transmitirle la infección involuntariamente.

¿Se puede vacunar a un gato enfermo?

Para aplicar cualquier dosis, el felino debe estar en buen estado de salud, bien alimentado y desparasitado. Si está enfermo o se encuentra muy débil la vacuna no tendrá efecto o este será deficiente.

¿Es seguro vacunar a una gata embarazada?

Durante la gestación no se deben aplicar ciertas vacunas. Es importante que consultes a tu veterinario cuáles son seguras y cuáles no.

Lo ideal sería que esté debidamente inmunizada antes de la gestación. No obstante, si no lo está, esto no ocasionará problemas cuando tenga a los gatitos. Mientras esté sana, lo puedes resolver posteriormente.

¿Se puede vacunar a una gata que está amamantando?

Definitivamente sí. Durante la lactancia se puede y se deben aplicar las dosis que correspondan según la edad de tu felino.

¿Qué debo tener en cuenta si viajo con mi gato?

Hay ciertos requisitos que se deben cumplir cuando se viaja con un gato dentro y fuera del país. En cualquier caso, es necesario que lleves contigo la tarjeta de vacunación, que debe estar al día.

Es importante que investigues acerca de la legislación sanitaria del destino al que viajarás, porque en algunos casos necesitarás aplicar vacunas, como la de la rabia, que son obligatorias en ciertos lugares, y cualquiera que sea necesaria según ciertas enfermedades que son propias de la región.

En todos los casos, la vacuna necesita ponerse con bastante antelación para respetar los tiempos de incubación. No esperes la semana o el día antes de hacer el viaje para hacerlo.

¿Qué pasa si olvido alguna dosis?

Hay razones que pueden ocasionar que omitas alguna dosis, ya sea la primera aplicación o alguna de refuerzo. Durante este tiempo, el sistema de protección de tu gato se debilita considerablemente. 

Por lo tanto, mientras no le pongan la vacuna correspondiente es importante que lo mantengas en casa y con el contacto limitado con otros animales hasta que puedas llevarlo a recibir la dosis correspondiente.

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¿Mi gato está 100% protegido contra enfermedades si lo vacuno?

No. Tu gato igualmente se puede infectar si se expone a los agentes patógenos contra los cuales está vacunado. No obstante, el desarrollo de la enfermedad no será igual ni será letal porque ya ha creado los anticuerpos suficientes como para contrarrestar la infección por sí solo o con un tratamiento adecuado.

¿Hay efectos secundarios?

Sí. Como ya sabes, la vacuna es una cepa del virus o la bacteria atenuada o inactivada, por lo tanto, el sistema inmunitario del felino responderá tal y como si hubiese contraído la infección, pero no desarrollará la enfermedad. Así que es probable que aparezcan una o varias de las siguientes reacciones:

  • Fiebre. Es habitual que tras la aplicación de la vacuna tu mascota esté con una temperatura más elevada de lo normal. Si la fiebre persiste por varias horas, es mejor llamar al veterinario.
  • Cambios en el temperamento. El gato puede ser más apático o huraño y preferir estar solo. Por lo tanto, buscará donde esconderse para descansar en un lugar privado y tranquilo. Simplemente dale su espacio y mantente alerta a su comportamiento.
  • Falta de apetito. Esta es una reacción que está asociada a la fiebre. Cuando no quiera comer, simplemente ofrecerle alimentos fáciles de digerir para estimular el apetito. Esta situación suele desaparecer junto a la fiebre.
  • Inflamación o enrojecimiento de la zona donde se ha aplicado la inyección. Normalmente es por restos de líquido de la vacuna que se absorbe con el paso del tiempo. No masajees la zona, ni la toques, la inflamación suele desaparecer sola.
  • Asfixia o dificultad respiratoria. Aunque es raro, puede ser que tu gato tenga problemas para respirar o se nota la zona del hocico inflamada. En este caso, debes acudir inmediatamente al veterinario porque puede tratarse de una reacción alérgica grave.

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