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¿Cómo se detecta la displasia de cadera en perros?
15 Jun

¿Cómo se detecta la displasia de cadera en perros?

Índice

Una de las enfermedades articulares y óseas que más afecta a los perros es la displasia de cadera, también conocida como displasia coxofemoral. Mientras el perro es aún joven, es probable que pase desapercibida, aunque comienza a desarrollarse entre los 5 y los 6 meses de edad.

Esta enfermedad es de tipo hereditario y degenerativo, y puede ser causante de tanto dolor, que en su estado de mayor desarrollo llega a incapacitar las extremidades traseras del perro. Afecta a las razas grandes, sobre todo si en el proceso de crecimiento no han recibido las dosis apropiadas de minerales y calcio que requieren.

Además de las causas genéticas e incluso aleatorias, su desarrollo puede ser propiciado por una alimentación deficiente o incorrecta, sobrepeso, ciertas alteraciones hormonales y el ejercicio físico en extremo.

¿En qué consiste la displasia de cadera en los perros?

El término displasia proviene del griego y significa dificultad para formarse o para su formación. Por esa razón, la displasia de cadera se define como una malformación en la articulación de la cadera o articulación coxofemoral.

Es en esta articulación donde se unen el hueso de la pelvis o cadera y hueso del muslo o fémur. Debido a esa deformidad que produce la displasia, la articulación y los tejido que la cubren van debilitándose e inflamándose por el roce y hace que el perro cojee, sienta dolor y se vea limitado en su accionar normal.

En algunos casos, pueden desarrollarse otros problemas, como la osteoartrosis o pérdida del cartílago de la articulación. En otros casos, puede que el perro lleve esta enfermedad en sus genes aunque nunca se desarrolle.

Cómo detectarla

Según las características particulares de cada perro y la gravedad que represente, los síntomas pueden ser variables. Cuando comienza, no son tan evidentes, pero en la medida en que envejece el perro, se vuelven más intensos y como consecuencia, las caderas se deterioran.

Algunos especialistas determinan una sintomatología de acuerdo a la edad del perro y la establecen de la siguiente manera:

Síntomas en los cachorros

  • Se muestra mucho menos activo.
  • Pasa más tiempo sentado.
  • Puede mostrar debilidad en las patas traseras al caminar.
  • Emite quejidos cuando juega de manera brusca.
  • Se niega a subir escaleras.

Hablamos de casos que no son muy graves, por lo que estos síntomas es muy difícil que sean observables. Y se manifestarán con mayor intensidad más tarde, cuando se ha acentuado el deterioro en la articulación.

Síntomas en los perros adultos

  • Dolor por la atrofia de los músculos.
  • Para evitar cualquier movimiento de la articulación, tienden a cojear.
  • Al correr, se hace notable una alteración de los movimientos, ya sea equilibrando la cadera o moviendo al mismo tiempo las patas traseras, tal como lo hacen los conejos en sus saltos.
  • Al estar parados, mantienen muy juntas las dos patas traseras.
  • Después de pasar tiempo en reposo, al levantarse lo hacen con dificultad porque sienten dolor.
  • La espalda adquiere una curvatura y les aumenta el tamaño de la musculatura de los hombros.

Algunos de estos síntomas pueden ser intermitentes o constantes, y por lo general empeoran después de correr o jugar. Este padecimiento no implica que el perro quede postrado permanentemente, pero para que no sea así, deben seguirse algunos consejos y pautas para que siga siendo un buen compañero en el hogar.

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Tratamiento de la displasia de cadera en los perros

La displasia de cadera es incurable, pero hay tratamientos paliativos para el dolor que contribuyen a una mejora de la calidad de vida del perro. Los tratamientos existentes son los quirúrgicos y los médicos o no quirúrgicos.

La decisión sobre cuál de estos debe aplicarse depende de algunos aspectos que deben ser muy bien evaluados: el tamaño del perro, su edad, el estado general de salud y la gravedad del daño en la articulación. Pero en esa decisión es el médico veterinario quien tiene la última palabra, basándose en su experiencia y cuál es el más adecuado en cada caso particular.

Tratamiento médico

Generalmente, es el más aconsejable en perros con displasias moderadas y en los casos en que por otras razones no puede hacerse la intervención quirúrgica. Se prescriben antiinflamatorios, condroprotectores o fármacos protectores de los cartílagos y analgésicos.

Además de esa medicación, se controla el peso, se restringen los ejercicios y se fija una dieta estricta. En ningún caso debe dársele a los perros con displasia de cadera medicamento alguno por la iniciativa propia de sus amos. Estos deben ser prescritos por un especialista en las dosis apropiadas ya que esos medicamentos tienen efectos secundarios en el sistema renal y el aparato digestivo.

El tratamiento médico puede ser complementado con masajes, hidroterapia, fisioterapia y ayudas ortopédicas. Pero la desventaja del tratamiento médico es que solo consigue detener o demorar el desarrollo de la displasia y debe seguirse durante el resto de la vida del perro.

Hay casos no tan complejos en los que es posible que este tratamiento sea suficiente y pueda mantenerse al perro en los márgenes de una buena calidad de vida.

Tratamiento quirúrgico

La intervención quirúrgica se recomienda cuando el tratamiento médico resulta infructuoso o es muy severo el daño ocasionado a la articulación. Una de las principales ventajas de una operación exitosa es que al superarse el período postoperatorio, no es necesario un tratamiento estricto en la vida restante del perro.

En la actualidad, se considera que el mejor tratamiento es la triple osteotomía pélvica. Esta consiste en la remodelación quirúrgica de los huesos afectados para proporcionar una unión artificial con una placa que mantiene los huesos en su posición correcta y evitar así el desplazamiento del fémur.

En aquellos casos en los que esa opción tampoco resulte viable, es aplicable también la artroplastia, que consiste en la extirpación de la cabeza del fémur y su sustitución por la formación artificial de una nueva articulación.

Esta intervención evita el dolor, aunque disminuye el rango de movimientos y es probable que cause algunas anormalidades cuando el perro camine, pero representa una mejora de su calidad de vida.

Cómo cuidar un perro con displasia de cadera

Si acaso, lo mejor es el tratamiento conservador, sin recurrir a ningún tipo de intervención quirúrgica, hay ciertos cuidados básicos para el perro con displasia de cadera.

  • Nunca debe dejarse de pasearlo, aunque se reduzca el tiempo durante el que se hace. Puede ser que se saque por poco tiempo pero un mayor número de veces.
  • La natación en la playa o en la piscina es una excelente alternativa. Nadar al menos dos veces por semana fortalece y desarrolla los músculos cercanos a las articulaciones sin producirles ningún desgaste.
  • Son indispensables las revisiones periódicas por un veterinario para saber si su enfermedad no empeora.
  • Debe evitarse la obesidad en el perro. El exceso de peso puede agravar la displasia. Para esto, es conveniente una dieta estricta fijada por un especialista y evitar el consumo de snacks con alto contenido de grasa. Se recomiendan los piensos lights.
  • En caso de dolores intensos, aparte del medicamento para aliviarlo, son recomendables los abrigos térmicos, las bolsas de agua caliente y los masajes.

En el tratamiento conservador y en casos de poca gravedad, hay ayudas ortopédicas de muchísima utilidad. Pueden utilizarse arneses y soportes especialmente diseñados para los casos de displasia de cadera.

Estos últimos estabilizan la cadera al soportar la articulación y generar un aumento de la temperatura en esa zona y por lo tanto se reduce la inflamación y se estimula la actividad de ese grupo de músculos. Con esto, se evita la atrofia y se desacelera el proceso de degeneración.

Para sostener las caderas, hay arneses de soporte que son muy recomendables para la ayuda del perro. Con un arnés de soporte, puede caminar de manera más estable y segura.

En los casos en que ese tipo de ayuda debe ser para más tiempo, está más indicado también el uso de la silla de ruedas autoajustable.

Cómo prevenir la displasia de cadera canina

Para prevenirla y erradicarla, debe evitarse la reproducción de los perros que la padecen, ya que esta enfermedad es hereditaria y en algunos casos es de tipo ambiental. Esa es la razón por la que en los pedigríes de algunas razas debe estar claramente indicado si el perro no la padece o cuál es el grado de displasia que tiene.

La más avanzada cinología o estudio de los perros se vale de una clasificación que se basa en las letras de la A hasta la E y que se ajusta a los grados de displasia de cadera canina:

  • A: Normal o libre de esta enfermedad.
  • B: Transitiva y sin indicios suficientes para confirmarla.
  • C: Displasia de cadera de tipo leve o moderado.
  • D: En las pruebas realizadas se determina una displasia de tipo medio.
  • E: Alto nivel de severidad.

Los perros que presentan displasia en los grados C, D y E no deberían ser llevados a centros de cría por la alta probabilidad de que la transmitan por medio de sus genes.

Otro factor importante de prevención es evitar la obesidad y el sedentarismo de los perros. Se ha comprobado que son de mucha influencia en la aparición de esta enfermedad.

Razas de perros con mayor predisposición a tener displasia de cadera

Cualquier raza de perros puede padecer de displasia, pero particularmente están más predispuestas las de tipo molosoide o razas de perros grandes.

Según la Fundación Ortopédica para Animales, FOA, la displasia de cadera es más frecuente en las razas de gran tamaño y mucho peso, con una incidencia de un 20% en tales razas.

Las más propensas a padecerla son:

  • Retrievers (goldens y labradores).
  • Pastor alemán.
  • Carlinos.
  • Bulldogs.
  • Dogos.
  • Rottweiler.
  • De tipo molosoide, como presa canario, San Bernardos y mastines, entre otras razas.

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¿Cuánto tiempo viven los perros que padecen de displasia de cadera?

A toda costa debe evitarse el terrible error de creer que los perros con esta enfermedad deben ser sacrificados. Nada más abominable que esta creencia propagada por la ignorancia, la falta de sentido común y una total insensibilidad ante una noble forma de vida.

Los perros con este padecimiento pueden vivir muchos años y con muy buena calidad de vida. Su gravedad no es vital, sino funcional. Al ser detectada, puede tratarse y son muchas las alternativas para hacerlo, ya sea con tratamiento médico, intervención quirúrgica y ayudas ortopédicas o combinando 2 de ellas, según el caso.

Si no es tratada, el perro puede padecer de incapacidad y mucho dolor. En casos muy avanzados, la vida se le convierte en una permanente agonía, lo que hoy en día es imperdonable habiendo maneras de tratarla aunque sea incurable.

El pronóstico de vida que pueda dar el médico veterinario se basa en los cuidados y atenciones que reciba el perro. Si son buenos y con el tratamiento adecuado, puede llevar una larga y muy saludable vida en términos generales, aunque con ciertas restricciones en cuanto a la actividad física y la dieta.

Y en esos casos no hay razón para que viva menos tiempo, porque lo que se ve afectado en parte es su capacidad funcional.

La importancia de conocer los síntomas y la atención oportuna

Estar enterado de los síntomas descritos es ya un buen paso para que el perro de la familia reciba la atención puntual y oportuna. El diagnóstico puede resultar una jornada un tanto penosa, ya que al perro deberán palparlo en la zona afectada y para hacerle la radiografía debe ser anestesiado.

Una vez superada esta etapa de la atención médica con el correspondiente diagnóstico y el tratamiento a seguir, la vida del perro y su estándar de calidad de vida pueden ser mejorados en un altísimo porcentaje.

Y esos cuidados incluyen que también se cuente con servicios veterinarios de portales online que ofrecen a educadores, cuidadores, paseadores, guardería, peluquería, hotel petfriendly y otros más de igual importancia.

La combinación de la detección temprana de los síntomas de la displasia de cadera, el tratamiento oportuno y adecuado y los mejores cuidados, garantizan que el perro de la familia pueda vivir muchos años según su condición canina y sin ningún sufrimiento.



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