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¿Cómo saber el estado de ánimo de un perro?
15 Jul

¿Cómo saber el estado de ánimo de un perro?

Índice

Alegría, estado de alerta, falta de atención, miedo o ansiedad son algunos signos que pueden reflejar los perros a través de su conducta de acuerdo a cada situación. Por eso, es necesario comprender su comportamiento para educarlo de manera correcta.

En este artículo sabrás las claves para interpretar el lenguaje corporal canino, con el objetivo de saber cuáles son sus diferentes estados de ánimo y poder garantizar su bienestar físico y emocional, aparte de promover una sana convivencia en el hogar.

El mensaje detrás de la postura

Comprender las emociones de tu perro suele ser sencillo si le prestas la adecuada atención a cada una de sus posturas. 

Su confianza y seguridad suele mostrarla a través de una posición erguida con el rabo y la cabeza levantada. Cuando necesita interactuar con otro perro o con el dueño, se expresa con movimientos de cadera que invita a iniciar la fase de juego.

Estos animales suelen ser felices por naturaleza y su manera de expresarla también es a través de la reverencia. Cuando necesitan diversión, llevan las patas delanteras hacia al frente y las traseras pegadas al suelo.

El respeto a la autoridad lo manifiesta cuando rueda de un lado a otro y con la barriga hacia arriba. También es una forma válida cuando deciden huir de cualquier peligro. La espalda levantada la utiliza para autoprotegerse de un posible riesgo.

Cuando lo invade la inseguridad es posible que se quede inmóvil. El animal se paraliza cuando no le gusta algo y prefiere aislarse y refugiarse en la soledad. La pérdida de orientación es sinónimo de aburrimiento y estrés, por eso, suele caminar sin rumbo alguno y se calman solo cuando sale, juega o salta.

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El amor como estrategia de adiestramiento

Desde el primer momento que decides adoptar a un perro nace el compromiso de garantizar su educación. Lo más importante es hacerlo de la manera más adecuada. Existen muchos casos en el que los perros desarrollan una personalidad hostil e incorrecta. Aquí el error está en la estrategia de adiestramiento aplicada.

Ansiedad, estrés, sentarse en el sofá, agresividad, desobediencia y la necesidad de escaparse, son algunas actitudes que los perros pueden presentar cuando no son educados con amor. Y es que esta es la mejor técnica de adiestramiento.

Durante su proceso de aprendizaje debe prevalecer el juego y el premio. Es la única forma para que el cánido aprenda las buenas normas de educación y logre su autocontrol. La sociabilización con otros perros ayudará a que se convierta en un animal tranquilo.  

Y es que se ha comprobado que el equilibrio emocional del perro depende de la estabilidad emocional del dueño. El objetivo es garantizar un ambiente pacífico y agradable que genere una respuesta positiva del animal.

Aquí nace la importancia de saber interpretar el comportamiento de tu mascota:

  • Su alegría la expresan con el movimiento de cola.
  • Para reclamar atención eligen alzar la pata.
  • Cuando están en estado de alerta, se muestran rígidos.

Cómo generar la mejor actitud

El éxito del autocontrol del perro está en la buena educación que recibe. Para conseguirlo, se deben establecer normas y enseñarlas bajo la técnica de la recompensa. Es decir, en lugar de regañarlo, o incluso, maltratarlo cuando ha hecho algún daño, lo mejor es iniciar su proceso de aprendizaje premiándolo para modificar su conducta y generar una actitud positiva.

Esta fase es fundamental porque el animal no solo tendrá un comportamiento adecuado, sino que también mostrará estados de ánimos positivos. Se garantiza una comunicación efectiva y el dueño comprenderá cada una de las señales que el perro envía.

Algunos consejos para conseguir que el perro esté en mejores condiciones son:

  • Garantizar el bienestar del animal para aumentar su seguridad y confianza.
  • El dueño debe saber expresar su mensaje a nivel corporal. Es decir, autocontrolarse ante cualquier acción negativa del perro.
  • Aplicar el juego como técnica de adiestramiento. Con regaños no se logrará absolutamente nada.

Expertos en percepción sensorial

Se ha comprobado que estos animales tienen la habilidad de leer las emociones de los humanos a través de su lenguaje corporal. Su percepción sensorial les da la capacidad de reaccionar de acuerdo al trato que reciben.  Ellos simplemente prefieren emitir señales de calma, sobre todo si han sido regañados, con el objetivo de apaciguar la actitud del dueño.

Estas señales son:

  • Bostezo.
  • Caminar de manera lenta cuando hay inseguridad e intimidación.
  • Olfateo constante.
  • Inmovilidad. 

Los perros desarrollan esa habilidad de comunicarse de forma gestual. La clave es optimizar su proceso de educación y observarlos para entender qué quieren decir en determinada situación y actuar de manera adecuada.

Y es que la comunicación canina abarca desde el movimiento de su cola hasta su postura, mirada y los sonidos que emite. Ellos expresarán cuál es su estado de ánimo de diferentes formas.   

El movimiento de su cola dice mucho de cómo se siente. Cuando tu peludo amigo se encuentra feliz, la cola suele moverse de forma rápida o simplemente suelta pero baja en un ángulo de 45 grados. Aunque todo depende del tipo de raza.

Cuando el miedo ataca

Se puede decir que es normal que los cánidos sientan nervios o fobias por determinadas situaciones. Ahora, son muchos factores que influyen en este comportamiento como experiencias traumáticas o la poca socialización con otras personas o perros.

La garantía de un espacio seguro, tranquilo y que consiga satisfacer todas sus necesidades es muy importante, sobre todo, cuando un perro llega a una nueva casa. Esto construirá bases sólidas y lo transformará en un animal estable emocionalmente y muy sociable.

Jadeo consecuente, temblores, salivación, aislamiento social, postura agachada, cola oculta entre las patas y conducta agresiva, suelen ser algunos síntomas de temor que pueden expresar estos animales. Aquí es clave iniciar la fase de observación con el fin de reconocer cuándo realiza posturas tanto alegres como ofensivas, defensivas y de sumisión.

Por lo general, esta actitud es muy común en perros que son encerrados o que habitan en un lugar con poco espacio. Si consigues identificar la causa del estado de ánimo nervioso, lo ideal es establecer una rutina de socialización a través del juego, hasta que aprenda a generar confianza y seguridad. Una respuesta emocional positiva debe formar parte de su calidad de vida.

Cómo reconocer sus sentimientos

El lenguaje no verbal es lo que usa un perro para comunicarse con su dueño y otros perros. Algunas muestras para reconocer sus sentimientos son:

  • Ladridos. Es su forma de reclamar atención o expresar alguna molestia o preocupación.
  • Cola inmóvil o levantada significa agresividad, tensión o excitación. Cuando la dobla hacia el vientre, muestra inseguridad y cuando la mueve rápido, alegría.
  • Boca relajada, es sinónimo de calma.
  • Con la retracción de labios muestran su nivel de estrés. 

La actitud dominante se puede reconocer cuando el animal tenga las orejas levantadas o hacia adelante, ojos abiertos, mirada fija, postura totalmente rígida y el pelo completamente erizado.  La muestra de dientes y orejas hacia atrás es una expresión común de agresividad.

El meneo de la cola quiere decir que tiene actitud amistosa, y la acompaña con ojos abiertos y pequeños ladridos. Los cánidos llevan el juego y la diversión en la sangre, por eso su manera de comunicar que desea jugar es agachado con movimientos constante en su cola.

Cuando no están de humor y tampoco quieren atacar, prefieren expresar sumisión al mostrarse completamente hacia atrás con una pata erguida y ojos cerrados. 

Inteligencia animal: la observación y memoria canina

Las habilidades caninas han superado cualquier tipo de expectativas. Y es que estos animales han demostrado tener la capacidad de interpretar las emociones de los humanos con solo leer su lenguaje gestual. Es decir, observan con detalle y fácilmente descubren tristeza, alegría o enojo.

Su empatía nace gracias a la relación que realizan con actitudes tanto negativas como positivas. Es por ello que al leer cualquier actitud humana, optan por mostrar señales de cariño o calma. Es una manera de expresar solidaridad y apoyo con el dueño. De allí viene su capacidad de reconocer y recordar rostros, aromas y acciones.

Qué hay detrás del aullido

Son muchos los factores que influyen para que un perro consiga aullar. Lo utilizan como señal de alerta cuando no les gusta algo o advertir la presencia de alguien y llamar la atención. También para comunicarse con otros perros, ya que al escuchar el sonido es casi imposible que no lo repitan, es parte de su naturaleza.

Existe otra teoría que asegura que estos animales suelen aullar cuando muestran ansiedad o nervios, sobre todo cuando los invade la soledad justo en la ausencia de los dueños. El llanto también es asociado al desagrado por la separación del dueño aunque sea durante unas pocas horas.

Y es que estos animales son sociables por naturaleza y estar solo influye a nivel psicológico. Es por ello que en algunos casos los canes optan por tener conductas destructivas, constantes movimientos, aullidos,  para llamar la atención y expresar inconformidad.  

También influye si ha tenido alguna experiencia traumática de manera previa o normas inadecuadas de educación. En este caso, es clave establecer técnicas de entretenimiento como juguetes, mordedores y huesos, con el fin de que aprenda a drenar la ansiedad y se acostumbre a estar solo el tiempo que sea necesario.

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¿Será que le duele algo?

Por lo general, se puede reconocer si el animal está sufriendo gracias a una conducta inusual. Es decir, se le ve que hacen ruido de forma irregular, se lame de manera extrema, tiene poco apetito, complejidad para moverse y, sobre todo, se muestra totalmente agresivo.

Cuando algo va mal es importante descubrirlo a tiempo. El éxito de la salud de un can está en su constante observación y atención de calidad. Por tanto, cuando el animal tiene un comportamiento irregular o estado de ánimo bajo hay que evaluarlo de inmediato.

Los síntomas más comunes de una posible enfermedad son:

  • Apatía. Los caninos suelen ser muy activos durante todo el día, viven expresando sus emociones y les encanta jugar. Esta es una señal de alarma si ocurre de manera repentina.
  • Nada de comida. La pérdida de apetito se podría decir que es el síntoma más directo cuando existe un deterioro en la salud de esta raza.
  • Alteración en su descanso.
  • Inmovilidad

En cualquier caso, lo más aconsejable es llevarlo a un especialista veterinario para que lo evalúe.

Interactividad con tu mascota: el éxito de una comunicación asertiva    

El éxito de tener un perro totalmente saludable está en su cuidado y conocerlo muy bien. La interacción con el animal es muy importante, ya que permite descubrir qué le molesta y cada uno de los mensajes que emite. Saber leer su lenguaje es fundamental para entender su estado de ánimo como deseos, alegrías, molestias e inconformidades.

Si el dueño conoce todo lo relacionado a su can, facilita una óptima técnica de adiestramiento que arroje resultados positivos que, a  su vez, consiga  garantizar una buena calidad de vida del animal.

Reconocer sus diferentes vocalizaciones, expresiones faciales, movimientos y lenguaje gestual es un paso adelante para alcanzar una comunicación totalmente asertiva.   

Cómo hacer que tu perro sea feliz

En suma, la actitud del dueño también influye en el estado de ánimo del animal. En consecuencia, se debe ofrecer solo muestras de amor, ya que será una buena estrategia en su proceso de aprendizaje y satisfacer todas sus necesidades. De esta manera, el animal se sentirá amado, cómodo y contento en el lugar en el que se encuentre y expresará solo agradecimiento.

Paseos regulares, compañías constantes, rutinas de ejercicio y juego, alimentación saludable, comodidad a la hora de dormir, evaluación médica de manera periódica y aseo permanente forman parte del derecho de estos animales para vivir de manera placentera.

Se ha comprobado que la presencia de estos animales influye a nivel psicológico, sociológico y terapéutico en los humanos. Son muchos los beneficios como aumentar su bienestar, reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, estrés, soledad y depresión, promover la socialización, seguridad y contribuir a llevar una rutina de ejercicio para una mejor calidad de vida.  



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