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¿Cómo juntar un perro adulto con un gato cachorro?
02 Jun

¿Cómo juntar un perro adulto con un gato cachorro?

Índice

Si eres amante de todos los animales en general, en algún momento querrás compartir tu casa con varias especies, lo más común es la convivencia entre gatos y perros. Aunque creas que son enemigos naturales, la verdad es que pueden llegar a portarse como verdaderos hermanos adoptivos.

Sin embargo, no todo depende de ellos, tú debes ser el mediador, especialmente cuando se trata de juntar un perro adulto con un gato cachorro. Sigue leyendo y mira los mejores consejos si piensas hacer esta combinación.

Cosas a tener en cuenta antes del encuentro

Imagina que tus padres te llamen anunciándote que tienes un nuevo hermanito adoptivo, te molestaría un poco que no te hayan avisado antes ¿Cierto? Especialmente ya siendo un adulto. Tu perro sentirá lo mismo en este caso, si no tienes en cuenta los preparativos antes del encuentro, puedes despertar comportamientos extraños y casi abusivos entre los dos animales. Así que presta atención a lo que debes hacer antes de juntarlos.

Entender la socialización entre especies

Por muchos siglos las personas han pensado que los gatos y los perros son enemigos naturales, que pasarán toda la vida persiguiéndose entre sí. Pero esto no es necesariamente así, actualmente la convivencia entre especies suele resultar bastante bien, pero debes tener en cuenta que tú tienes una participación importante en esa relación.

En este caso, tienes que ser responsable y entender la socialización entre especies, cuando tu perro es cachorro debe pasar tiempo con todo tipo de animales, ya que a esa edad es más fácil que desarrollen curiosidad y aceptación por los demás animales que los rodean. Si tu perro adulto no ha tenido contacto con otros animales, entonces es menos probable que acepte al felino.

Por otro lado, normalmente los perros adoptados en centros de animales tienen mucha confianza al estar entre otras especies. Pero siempre has la prueba antes, ve cómo se lleva con el gato del vecino o con un cachorro.

Garantizar el espacio suficiente para ambos

Otra de las preparaciones previas es garantizarle un lugar independiente a cada uno, bien tendrán espacios donde tendrán que convivir juntos y con el resto de la familia. Pero, al igual que tus hijos o hermanos, necesitan un espacio para ellos solos. Lo mejor es que tu perro adulto conserve su lugar de descanso y prepares un sitio apartado de su "territorio" para el gatito.

En ese espacio solo para el cachorro, debes introducir una caja de arena, una cama o escondite para gatos, así como muebles donde pueda escalar o jugar. Si es un cuarto aislado mejor, recuerda que debes garantizar un instante tranquilo para que no se asuste durante el primer día en su nuevo hogar.

Igualmente, en el resto de tu casa debes tener espacios donde él pueda refugiarse en caso de que se sienta amenazado.

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Tener acceso a vigilancia constante

Por último, debes tener una vigilancia constante cuando los dos estén juntos, pero esto es más importante durante los primeros días del encuentro. Cuando introduzcas al gato a su nueva habitación asegúrate de vigilar que tu perro no quiera marcar su territorio o entrar sin permiso a esa área, haz que entienda que su nuevo hermano necesita privacidad.

Igualmente, vigila siempre cómo se comportan ambos estando juntos, es posible que sucedan muchos escenarios, el canino puede ponerse violento o muy juguetón, puede que el felino también reaccione así. Todo dependerá de la personalidad del más adulto, porque los cachorros felinos suelen ponerse a la defensiva o incluso asustarse mucho.

Con la vigilancia constante puedes evitar cualquier riña, si estás la mayor parte de tiempo en casa, mejor. También otros miembros de tu familia pueden ayudarte a cuidarlos mientras no estás.

Consejos para juntar un perro adulto con un gato cachorro

Ahora sí, ya que sabes cómo debes planificarte antes y durante el encuentro llegó el momento de ser un poco más específicos y enseñarte qué debes hacer. A continuación, mira algunos de los mejores consejos proporcionados por expertos para garantizar que todo vaya de perlas y ambos se conviertan en excelentes compañeros.

Dejar que se acostumbren a los olores

El primer contacto que tienen ambas especies incluso antes de verse es a través de su olor. Tu perro adulto sabrá que ha llegado alguien nuevo incluso si está escondido en un transportín. No saques al gato de inmediato, tampoco lo sostengas en brazos, déjalo allí dentro mientras tu canino le echa una olfateada.

Si el gatito es lo suficientemente atrevido, se asomará y también hará la respectiva olfateada, pero revisa que no esté tan nervioso, porque podría asociar el olor con algo peligroso. Si se esconde y mulla asustado lo mejor es que apartes al can por los momentos, llévalo a su lugar especial mientras que se relaja. De igual forma, el olor de su nuevo hermano mayor estará por toda la casa.

Separar bien los espacios entre ambos

Ya leíste bien la preparación anterior, pero en caso de que tu perro esté muy emocionado y temas que pueda lastimar al recién llegado, entonces tendrás que separar bien los espacios entre ambos. Cierra la puerta de la habitación y evita que tengan algún contacto, de esta forma, puedes impedir que el más pequeño se asuste demasiado y permites que el mayor entienda que debe calmarse.

Una recomendación es evitar sacar a tu perro al patio o completamente fuera de la casa, esto puede crear un ambiente nada amigable para el que era la única mascota en casa. Hazle saber que ahora hay límites de espacio, pero que sigue siendo su hogar. 

Dale atención al perro adulto también

Esto tiene que ver mucho con el punto anterior, tu mascota más antigua puede que se sienta desplazada o ignorada con la llegada del nuevo. Por lo que no estés todo el día encerrado en la habitación con el felino, dale la debida atención también al can, para que sepa que sigue teniendo un lugar en tu corazón.

Si puedes, mantén su rutina intacta, sal a jugar con él, sus respectivos paseos diarios, sus golosinas y sus debidos cariños. Todo esto hará que no se sienta olvidado, pero lo más importante, es que hará que no se sienta intimidado o amenazado por la presencia de la nueva mascota.

En el primer encuentro, usa la correa

Ahora sí, es tiempo de hacer que ambos empiecen a conocerse mejor, si tu primera mascota ya ha socializado antes con gatos es posible que se comporte, pero si quieres tener más control en el primer instante es mejor que utilices la correa. Con ella, tu can seguirá todas las órdenes a las que está acostumbrado al pasear.

Puedes hacer que se siente, que retroceda o que explore sin límites, así también puedes evitar que sea tan brusco al conocer al pequeño. Normalmente, deberás tener este tipo de protección en caso de que se trate de una raza de gran tamaño, ya que así puedes limitar el contacto y tener mejores resultados.

Sujeta al gatito al primer instante

Ya que tienes al más grande asegurado con ayuda de la correa, es necesario que lo hagas entender que se trata de un amigo delicado e importante para ti. La mejor forma de hacerlo es sujetarlo o sostenerlo entre tus manos, algún amigo puede ayudarte con este proceso. Solo sujétalo para impedir que salga huyendo y para que se sienta más seguro estando en tus brazos.

Deja que el mayor lo olfatee y se dé cuenta que se trata de un amigo, este proceso puede llevar su tiempo, no lo interrumpas bruscamente, deja que se olfateen y se conozcan. Si crees que es seguro dejarlo en el suelo asegúrate de estar cerca siempre, es importante que no los dejes solos durante este tiempo.

Permite que el gato cachorro pueda explorar

Asimismo, deja que el felino se sienta libre y permite que pueda ser curioso en el resto de la habitación. Es posible que el can también se mantenga cerca para observarlo y eso está muy bien. Sin embargo, nunca dejes que lo interrumpa demasiado, si el mayor le impide explorar o lo molesta mucho recuerda utilizar la correa.

Al explorar, es posible que el más pequeño busque un espacio para esconderse, déjalo que lo haga donde mejor le guste, así él puede decidir cuándo salir y ser más amistoso con el perro. Recuerda que ambos tienen personalidades muy diferentes, pero los felinos son más independientes y harán las cosas cuando más les conviene. Una vez más, intenta que el can lo deje en paz si sucede esto.

Cada animal debe tener sus propias cosas

Otra de las recomendaciones más importantes es garantizar la independencia de cada uno, los perros suelen ser más amigables, pero a muchos no les gusta compartir sus juguetes con nadie. Así que mejor separa sus pertenencias desde el primer momento. Aquí tienes algunas sugerencias.

  • Los juguetes deben estar donde corresponde, no dejes que algo del gato esté en el sitio del perro y viceversa.
  • Evita ceder sitios de descanso, si el perro tiene su lugar favorito en el sofá no dejes que el gato se lo arrebate.
  • Los dispensadores de agua también son personales, compra uno para cada uno.
  • Las correas o cualquier elemento de adiestramiento necesita ser identificados.
  • Sus elementos de higiene también deben ir por separado, igualmente, deben ser apropiados para cada especie.
  • Una gran sugerencia es guardar todas sus cosas en cajas organizadoras justo en sus espacios establecidos. 

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La alimentación es en sitios separados

Ahora bien, la alimentación es un tema importante, porque el instinto del perro adulto le dice que eso no se comparte. Sin embargo, el gato cachorro no estará tan al tanto de esto, por lo que puede salir lastimado, así que al momento de alimentarlos debe ser por separado, lo mejor es que sea en el sitio especial de cada uno.

Aparte, deja que el gato tenga su privacidad, ya que el perro siempre sentirá curiosidad por la comida, pensará que también puede probar un poco y arrebatarle el alimento al más pequeño. Por lo que es mejor que los mantengas separados. Aun así, si consideras que tu perro está bien amaestrado, entonces deja que estén un poco más cerca a la hora de comer, ya que esto puede ayudar a fomentar su relación y confianza.

Reducir el tiempo de supervisión

La vigilancia debe ser constante durante las primeras semanas, igualmente, no existe un tiempo definido en el que ambos podrán acostumbrarse a vivir juntos. Esto depende de sus personalidades y el compromiso que tengas en hacerlos sentir como una familia, con el tiempo, verás que puedes empezar a reducir la supervisión, es decir, dejarlos a solas algunas horas.

Aun así, este proceso debe ser paulatino, no vayas a dejarlos solos durante un día completo así sin más, porque entonces puede que todo el trabajo duro de hacer que se respeten quede desestimado. Los dos empezarán a sentir ansiedad y tener comportamientos hacia ellos mismos que no puedas evitar.

Así que intenta dejarlos solo por media hora mientras te duchas, o por una hora mientras estudias o trabajas. Con esto, ellos podrán empezar a acostumbrarse a estar a solas pero sin dejar de comportarse.

El gato pondrá sus condiciones

Por último, es necesario que sepas que tu gato cachorro no lo será por mucho tiempo, crecerá y se convertirá en un felino más, característicos de querer pasar tiempo a solas, de tener sus propios hábitos, rutinas y juegos, esto significa que el perro no estará en sus planes, o al menos pondrá sus propias condiciones.

A veces, puede ser un poco difícil aceptar que no serán compañeros de juego o que no se llevan tan bien como esperabas, pero eso no es tan malo. Son razas distintas, con necesidades distintas, por lo que si logras que al menos se entiendan y se respeten ya habrás ganado la batalla.

Para finalizar, no olvides que dos mascotas requieren el doble de atención, no porque uno ya esté acostumbrado a la vida en casa quiere decir que será más fácil, de hecho, será como volver a empezar. Eso sí, tu felicidad y mimos se multiplicarán con creces.



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