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¿Cómo hacer que un gato acepte a un perro?
06 Jul

¿Cómo hacer que un gato acepte a un perro?

Índice

Integrar a una nueva mascota a tu familia puede ser un acontecimiento muy emocionante, aunque puede resultar un poco difícil si ya hay otras ocupando un lugar en el hogar.

Especialmente, si uno es un perro y el otro es un gato. Algunas veces esta situación puede ser estresante, y debes tener mucho cuidado para asegurarte de que la transición salga lo mejor posible.

Sin embargo, no tiene por qué ser imposible. Si sigues los consejos que te presentaremos a continuación, puedes conseguir que se mantenga la paz y hacer que tus animales convivan de forma armoniosa.

Antes de la introducción

Antes de proceder a hacer las presentaciones, hay ciertas cosas que debes tener en cuenta para asegurar que la convivencia sea mucho más fácil para todos.

La edad hace una gran diferencia

Hay mayores posibilidades de éxito si ambos son cachorros. No obstante, si ya tienes a un gato en tu hogar, y estás introduciendo a un perro, es más fácil que el felino lo acepte si se trata de un cachorro.

Ahora, si es la adopción de uno adulto, según su personalidad, puede o no haber éxito en la convivencia.

Los casos con menos posibilidades son cuando:

  • Tu perro tiene una naturaleza agresiva o depredadora. Con esta conducta puede dañar gravemente o hasta matar a tu otra mascota.
  • El gato es pequeño, anciano o con alguna discapacidad. En este sentido puede resultar herido por uno que sea demasiado juguetón. Y los mayores o discapacitados son menos aptos para defenderse.

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Preparación del espacio

Es importante que antes de proceder a la introducción, hagas lo siguiente:

  • Crea un lugar seguro para el felino, donde no pueda ser alcanzado por la nueva mascota. Debe tener una ubicación "a salvo" en cada habitación, incluso si es solo la parte superior de una estantería.
  • Coloca la caja de arena en un área segura. Muchos comen las heces de gato, y si este embosca al felino en esa zona, puede tener miedo y empezar a hacer sus necesidades en otra parte de la casa.
  • Mantén sus platos de comida y agua en un área igualmente segura. A algunos perros les gusta comer alimento para gatos.

Preparar a las mascotas 

  • Es ideal que el nuevo integrante de la familia entienda órdenes de comandos, como sentarse, quedarse y dejarlo. Esto será útil en el momento de la presentación.
  • Conoce bien a ambos animales. Lo recomendable es poder interpretar su lenguaje corporal y sentir sus estados de ánimo.
  • También debes saber cómo combinar una disciplina leve y un refuerzo positivo para influir suavemente en el comportamiento del felino.

Entrenamiento de obediencia

Cuando hay un problema entre ambas mascotas, por lo general es causado por el perro. Esto es debido a que tienen un mayor instinto de presa e instintivamente irán a perseguir a animales más pequeños, como conejos o gatos.

Esto hace que los felinos les teman. Una forma en que se frene este comportamiento no deseado es a través del entrenamiento de obediencia. Hay que enseñarles que perseguirlos es un comportamiento inaceptable. Enséñale comandos básicos como "siéntate", "quieto" y "abajo".

Intercambiar aromas

Mientras que los humanos dependemos principalmente de la visión, los animales, usan tanto su olor como la vista para evaluar su entorno. Permitirles que reconozcan y acepten los olores de los demás es un proceso importante que tienen que atravesar antes de poder llevarse bien.

Hay algunos trucos para que se acostumbren rápidamente a esos aromas. Puedes cambiar su ropa de cama, o simplemente frotar una toalla sobre tu gato y colocarlo al lado de tu perro, y viceversa. Con suerte, podrán acostumbrarse al aroma en poco tiempo usando estos trucos.

La presentación

El gran día ha llegado y debes introducir y presentarlos. Es importante que seas muy cauteloso para que salga lo mejor posible. Debes proceder de la siguiente forma:

  • De antemano, ejercita a tu perro y dale una buena comida. Esto lo ayudará a tener un estado de ánimo relajado.
  • Coloca al felino en un lugar seguro y deja que la nueva mascota deambule por la casa durante unos 30 o 45 minutos. Esto permite que "conozca" al gato solo por el olor.
  • Después sácalo a pasear, y permite que ahora sea el felino quien "conozca" al otro solo por el olor.
  • Colócale una correa corta, para que, si es necesario, hagas una corrección rápida si comienza a perseguir al felino.
  • Pon a tu gato en un kennel si es típicamente asustadizo. Si es un gato, permítele caminar.
  • Deja que ambos se examinen a distancia. Acaricia y habla con tu perro de manera relajante. Todavía no es hora de un acercamiento. Dale a ambos algunas golosinas y elógialos como recompensa.
  • La primera reacción del felino probablemente será silbar o correr. Esto es perfectamente normal.
  • Repite estas visitas cortas varias veces al día, gradualmente, soltándole cada vez más la correa según corresponda.

La desensibilización

El objetivo de esto es reducir una reacción a través de la exposición continua. Muchos tienden a emocionarse demasiado cuando ven a uno por vez primera. Una reacción exagerada puede hacer que el felino se sienta incómodo y dificulte la interacción entre ambos.

Una puerta para bebés puede ayudar en esa transición, ya que permite mantenerlos separados, pero aún pueden verse y olisquearse a través de la puerta.

Si notas que el perro está demasiado obsesionado el felino, desvía su atención usando juguetes o comandos. Y es que a través de la desensibilización, eventualmente perderá el interés y probablemente no reaccionará exageradamente cuando lo vea, porque ya está familiarizado con su presencia.

El primer encuentro

Una vez que se lleven bien durante las visitas con correa, estarán listos para el siguiente paso.

Suelta la correa, pero prepárate para agarrarla o pisarla si intenta ir tras el gato. Si este último lo rasguña en la nariz, distráelo con un juguete, pero no lo castigues. Muchas veces, todo lo que se necesita es una manotazo del felino para que el perro aprenda su lección.

Asegúrate de hablar con una voz tranquila y relajante, y usa los nombres de ambos animales.

Quítale la correa y supervisa a ambos de cerca. Si ves problemas y no se resuelven con unos simples comandos de voz, vuelve a la fase anterior durante unos días.

De manera gradual, prolonga las sesiones sin correa. No los dejes solos hasta que estés seguro de que ambos están completamente cómodos entre sí y de que no habrá problema alguno.

¿Qué pasa si no funciona?

A veces, a pesar de tus mejores esfuerzos, las cosas no funcionan. Algunos perros pueden ser peligrosos al estar cerca de los gatos. Si tu instinto te dice que no está funcionando, respeta ese mensaje.

En este caso, lo mejor es contactar con otra persona que pueda encontrar un buen hogar libre de gatos, ya que forzar la relación puede ser peor.

No esperes hasta que haya un ataque y alguno salga lastimado. También puedes hablar con un veterinario conductista (un especialista en comportamiento animal), que te ayude a solucionar problemas para que ambos se lleven bien. Mientras tanto, mantenlos separados y dales mucho amor a ambos.

Por lo general, pueden vivir juntos pacíficamente. Para formar una "familia combinada" armoniosa, solo se requiere un poco de planificación, paciencia y orientación cuidadosa de su parte.

En algunos casos, se convertirán en mejores amigos. Desafortunadamente, también hay razas que pueden ser demasiado peligrosas en ese tipo de convivencia, y uno de los puntos más importantes de este artículo es que debes reconocer cuál es el caso.

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Lo que no debes hacer bajo ninguna circunstancia

Hay principalmente 4 errores que no debes cometer si no quieres que este primer encuentro sea un caos:

Forzar la proximidad física

Levantar al gato y sostenerlo en la cara de tu perro a modo de introducción, ya que intentará arañarlo y producir un rechazo. Siempre deja que el gatito decida cuándo se acercará a la otra mascota.

No conocer los antecedentes del perro que adoptas

Adoptar una mascota de un refugio a menudo es una idea maravillosa, en especial si no tienes alguna. Pero rara vez la gente conoce el historial y su pasado. Es por esto que debes asegurarte que el animal no sea agresivo, destructivo o tener otros problemas.

Si deseas traer un canino a un hogar felino, lo más recomendable es conseguir un cachorro.

No preparar a tu mascota para el cambio

Es importante hacer los cambios antes de la llegada de la nueva mascota, sobre todo porque a los felinos les cuesta más adaptarse a nuevas rutinas. Para comenzar, prueba con colocar una puerta para bebés, cambiar de lugar la caja de arena o cerrar algunas puertas.

Todo esto le ayudará a acostumbrarse poco a poco a los cambios antes de que aparezca el nuevo integrante.

No anticipar la reacción

Es importante que en el momento de hacer cambios en tu hogar, lo hagas desde la perspectiva de tus mascotas.

Es decir, que si por ejemplo cambias de área la caja de arena y el gato debe pasar por el área del perro para llegar a esta, puede haber disputas y generar cierto estrés en el felino.

Otras recomendaciones

Te dejamos otros consejos que puedes tener en cuenta para alcanzar una armoniosa convivencia entre los animales de tu hogar.

Mantener la situación positiva

Evita regañar a tu perro a cada rato, en todas las circunstancias. Si lo haces cada vez que interactúa con el gato, podría entender que la causa de esos regaños es el felino, lo que puede aumentar la tensión entre ambos.

Si está siendo amable, recompénsalo y elógialo. Esto lo alentará a continuar mostrando un comportamiento más positivo.

Ir lento

Si tienes éxito, ambos pueden hacerse amigos en un par de horas. Pero eso no suele suceder. En realidad, a los gatos les lleva tiempo adaptarse y, de manera similar, a los perros aprender a comportarse.

Sé paciente y tus mascotas se llevarán bien eventualmente. Es solo cuestión de tiempo.

No fuerces al felino

Si tiende a huir durante la reunión, déjalo. Esto significa que no está listo para una interacción con el nuevo integrante. Dale más tiempo.

No intentes forzar una interacción entre ambos, ya que esto podría conducir a un resultado negativo.

Asegurar compatibilidad

El problema con la compatibilidad es si el perro es demasiado juguetón o el otro tiene demasiado miedo.

Por lo tanto, el aspecto más importante al elegir una nueva mascota es hacer coincidir su personalidad con la que ya está en casa.

Si en efecto tienes un perro activo y juguetón, puedes considerar integrar un gato con las mismas personalidades, o viceversa.

Dales un poco de privacidad de vez en cuando

Es fundamental que ambos tengan sus propias áreas privadas o "refugios seguros" alrededor de casa. Si el primero se vuelve amenazante o el gato está perdiendo la paciencia, es importante que cada animal tenga su propio lugar seguro para reponer energías.

Se sabe que los felinos requieren privacidad cuando van al baño. Los perros también pueden ponerse un poco delicados cuando están comiendo.

Toma decisiones estratégicas sobre cómo y dónde ubicar el sitio para las necesidades de tus mascotas dentro del hogar, que ayuden a evitar posibles ataques.

Mantener buenas relaciones

A medida que las cosas avanzan en la dirección correcta, puedes permitir que interactúen más libremente. Pero hasta que no estés seguro de que se han convertido en buenos amigos, debes vigilarlos, en particular al perro.

Las razas a las que les gusta perseguir, como los terriers o los galgos, deben mantenerse muy controladas hasta que entiendan que no pueden perseguir al gato.

Ten mucho cuidado con los canes jóvenes y enérgicos que se excitan fácilmente: es posible que debas trabajar duro para mantener la calma.

Recuerda que todas las mascotas son muy diferentes y tendrás que trabajar al ritmo con el que se sientan cómodos.

Algunas presentaciones progresarán rápidamente sin problemas, pero otras pueden demorar varios meses. Es importante no apresurar las cosas: toma las cosas con calma y cuidado, y con suerte esto hará que vivan juntos en paz o incluso se conviertan en los mejores amigos.



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